
No puedo dejar pasar esta fecha; si cada vez que llego a Parral te imagino en tu casa; si cada vez que llego a tu casa te visualizo en tu silla, con tus zapatos cafés y cabello hermoso que me gustaba despeinar, si cada vez que cierro mis ojos e imagino besar tu mano lloro de emoción; ¿como podría dejar pasar cada día de mi vida sin tener en mi corazón el espacio tan grande que tienes en él?.
“Basta dirigir una mirada al firmamento o a cualquiera de las maravillas de la creación, y contemplar un instante los infinitos bienes que nos ofrece la tierra, para concebir la sabiduría y grandeza de Dios, y todo lo que debemos a su amor, a su bondad y misericordia.” Manuel A. Carreño.
Así como Carreño invita a contemplar a la creación; asi viviste Abuelito, entregado a tu vida y familia respetando tus valores, principios y creencias de un modo tan desinteresado y honesto que te hizo único a mis ojos. Aún después de que tu cuerpo dejó este mundo sigo descubriendo más de ti y de tus cualidades; extraño y sueño con verte de nuevo y platicar durante un sábado entero como solíamos hacerlo en el zaguán de tu casa viendo fotografias, revistas, libros del Sinarquismo y tu Gallito Colorado, todo aquello que te apasionaba y pintaba una sonrisa.
Se ahora que Dios es sabio y fortaleza; y tú que lo sentiste primero, viviste apegado a ese sentimiento de bondad y amor, gracias por seguir enseñándome lo hermoso que es saber hacerlo siguiendo nuestros ideales.
Te extraña
Anabel “Coyota”
Pablo Vázquez Cordero
28 Noviembre 1914- 28 Enero 2005
Jefe Sinarquista: ¡Por Dios y por la Patria vivirás!
Tu hijo Beto, nuera Betty y nietos Yahi, Anabel y Bebeto te recuerdan siempre.
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