July 27, 2010

Momentos


En una ocasión recuerdo haber escrito algo que se llamaba "Carta a mi pareja"; un escrito lleno de amor y entrega a quien entonces era mi pareja; fueron bellos esos momentos de lucidez o de escasez de la misma; es el amor el que nos mueve; el amor al trabajo, el amor al dinero, el amor a la familia, el amor a la pareja, el amor a la cerveza, el amor a uno mismo.

El ser humano es un ente social, esto quiere decir que siempre requerirá del contacto y trato humano, el ser humano es un ente que busca la felicidad por que vino a ser feliz, a nacer, crecer, desarrollarse y morir, y en esos "inters" aprender, caerse, levantarse, dejar algo en este mundo terrenal para partir satisfecho de haber viajado, conocido, vivido, amado, enriquecido; venimos para merecer felicidad y amor, por que somos eso.

Tristemente, la vida está llena de desaires y dolores también, la vida puede ser un drama o una comedia, depende de nosotros, la vida puede ser todo o puede ser nada; conoceremos personas que valió la pena conocer o no; viviremos momentos que valdrá la pena recordar o no, podremos estar rodeados de personas que sí nos sepan valorar o no.

Hoy, termina una etapa, termina un momento, ¿terminó bien? ¿cómo debía ser? ¿fué suficiente? ¿fué justo? no lo sé, no lo diré, ni siquiera lo pensaré, fué, pasó, y punto. ¿Si quise más? ¿más qué?.

Quisiera escribir sobre engranar, sobre fusionar, complementar; pero no, ahorita quiero escribir sobre creer y crecer; sobre lágrimas que caían sobre mí, momentos que no volverán, momentos que serán mejores; admito mi verdad, quien soy y que necesito. Reconocer los errores no es tarea fácil, culpar a los demás es lo más sencillo, pero reconocer que sobró y que faltó implica un valor aún mayor.

Lloraba, sufría; ya no valía la pena vivir aferrada a un momento que ya había llegado a su fin; me gusta amar, entregarme y hacer feliz a quien me lo permita; ¿soy intensa? si, ¿aferrada? no, diría "luchona", ¿apasionada? mucho, no puedo mentir me gusta como soy y lo que tengo dentro.

A lo largo de esos 9 meses de momentos presento aquellos de mucha o de poca lucidez:

El problema del amor no es darlo o recibirlo,
sino aceptarlo.
Aceptar que puedes darlo y aceptar
que mereces recibirlo.

Ven y sueña junto a mí
la pasión que nace en ti,
ser tu vicio y la pasión
que nace en tí.

Me envuelve el silencio
acobijada por una soledad de extrañar.
Me acompaña un dolor que olvidé existía.
Me abraza un frío nocturno
suave y agresivo por instantes.
Nunca se conoce real hasta que se siente,
encerrada en un sentimiento que pide y quiere dar.
La cabeza dando vueltas, sentimientos en trampolines,
deseos sumergidos en una pasión por extrañar.
Liberar la mente poseída por caricias dibujadas
en las noches que lloro que no estés.

Es un amor tan delicioso con besos y caricias
que hablan por nosotros.
Tocando con nuestras manos
los puntos sensibles de nuestros cuerpos.
Es un lenguaje natural sin palabras ni pudor.
Una entrega que nos engrana como lo hacen nuestras manos
cuando se toman entre sí,
como cuando tus labios sellan los mios
pidiendo que guarden silencio por que ahí estás.
Ahí estamos uniendo cuerpos, labios, manos, ideas y sueños
como arrancados al mismo tiempo
de nuestros cuerpos sedientos de nosotros.

El orgullo nos puede detener,
inmobilizar hasta no dejarnos crecer.

El dulce sabor de esta copa de licor
me recuerda a caña de azúcar.
Azúcar que era dulce y morena.
Azúcar que estaba llena de mí.






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